El Cuarto Saber. Guía para el aprendizaje experiencial

Por Piergiorgio Reggio
Coediciones

El presente texto nace de una insatisfacción que –desde hace tiempo- experimento en relación con la formación de adultos. Ésta, de hecho, parece que no consiga emanciparse totalmente de aquella concepción de la educación que Paulo Freire definía como “depositaria”, según la cual quien sabe enseña, llenando hasta el borde las botellas vacías de quien aprende. Bajo formas bastante sofisticadas, supuestamente innovadoras y acríticas, esta concepción sobrevive, inspira las políticas formativas y los comportamientos de los formadores. Una exigencia apremiante de control –social y personalpreside la actuación de los procesos formativos. Ésta se traduce en la reducción del espacio formativo en el aula (en las varias formas que la didáctica sugiere), en la definición de currículos cada vez más formalizados, en la estandarización de todos los aspectos cualitativos que implica aprender: objetivos y éxitos, relaciones, ideas, sentimientos y acciones…